Aumento de la demanda eléctrica en Guatemala pone presión sobre las turbinas de vapor

La radiografía del sistema eléctrico del 18 de septiembre muestra con claridad uno de los principales retos de la generación eléctrica: el sol aporta 465 megavatios (MW) a las 11 de la mañana, equivalentes al 23% de la demanda, pero a las 7 de la noche su aporte cae a cero, justo cuando el consumo alcanza su punto máximo del día, con 2 mil 301 MW. Para entender estas cifras, un megavatio (MW) es una medida de la potencia eléctrica que se está generando o utilizando en un momento determinado. En términos sencillos, permite dimensionar cuánta electricidad necesita el sistema y cuánto aporta cada fuente de generación. En esas ocho horas, la demanda aumenta de 2 mil 047 MW a 2 mil 301 MW mientras desaparecen los 465 MW de generación solar. Ese vacío debe ser cubierto por otras fuentes: principalmente el agua, el vapor y las plantas que utilizan combustibles, mientras el viento y las importaciones tienen una participación menor. Los datos del Administrador del Mercado Mayorista (AMM) permiten ver que no se trata solo de un cambio dentro de un día. Al comparar el promedio de 24 horas con el de un año atrás, también aparece una transformación en la composición de la generación eléctrica. El sistema eléctrico guatemalteco combina tecnologías con funciones distintas. Las hidroeléctricas aprovechan el agua para mover turbinas; las turbinas de vapor utilizan vapor para generar electricidad; los motores reciprocantes funcionan mediante pistones y pueden responder rápidamente a aumentos de demanda; las turbinas de gas también pueden entrar como respaldo en las horas de mayor consumo. A lo anterior se suma la generación solar, que depende de la luz del día, y la interconexión, que permite importar electricidad de otros sistemas. (LH 23.09.26)

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