El deshielo del Ártico abre una nueva ruta comercial que puede cambiar el comercio entre Asia y Europa

El acelerado deshielo del Polo Norte ha dejado de ser únicamente un problema medioambiental para convertirse en un cambio profundo en el mapa del comercio mundial. Al derretirse las capas de hielo, se está abriendo una especie de carretera de peaje por el extremo norte de Rusia que permite a los grandes cargueros asiáticos llegar mucho antes a Europa. Este cambio de rumbo amenaza con reducir el tráfico por la ruta tradicional del Mediterráneo, poniendo en riesgo la posición estratégica, la actividad económica y los empleos que generan los puertos españoles. Todo lo que consumimos en nuestro día a día, desde la ropa, los electrodomésticos y los teléfonos móviles hasta el combustible o la maquinaria industrial, viaja a bordo de grandes barcos cargueros. Tradicionalmente, las embarcaciones que parten de potencias industriales como China, Corea del Sur o Japón para traer sus productos a Europa deben completar una travesía muy larga. Tienen que cruzar todo el océano Índico, remontar el mar Rojo, atravesar el canal de Suez, en Egipto, y, finalmente, adentrarse en el mar Mediterráneo para repartir la carga. Sin embargo, el calentamiento global está afectando al Polo Norte a un ritmo cuatro veces superior al de la media del resto del planeta. Como consecuencia directa de esta fusión del hielo, se ha abierto de manera estacional una vía alternativa: la llamada ruta del mar del Norte, que discurre bordeando toda la costa septentrional de Rusia. Para las grandes empresas de transporte marítimo, utilizar esta travesía del norte supone reducir el tiempo de viaje entre 10 y 12 días completos. En el competitivo sector del transporte internacional, recortar casi dos semanas de navegación se traduce en un ahorro muy importante de combustible, salarios y costes operativos. (DCA 29.09.26)

 

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