Remesas evitan caer en pobreza a los hogares
El estudio Migración de Centroamérica hacia Estados Unidos: causas, políticas y perspectivas liberales, presentado en México, revela que, en Guatemala, alrededor del 60 % de los hogares receptores no podría cubrir el costo de sus necesidades básicas sin las remesas que reciben. Sin este dinero, que complementa o sustituye las rentas laborales, muchas de estas familias caerían bajo la línea de pobreza. De hecho, el 24.4 % de los beneficiarios depende en exclusiva de estas transferencias monetarias para sus ingresos y otro 26.7 % cubre, al menos, la mitad de sus gastos con dichos envíos, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), citada en el documento. La evidencia del Banco Interamericano de Desarrollo, abordado en el análisis, sugiere que la capacidad y disposición de enviar fondos no es constante durante la vida de los migrantes. Conforme aumenta el tiempo de permanencia en el exterior, la proporción del ingreso destinada a remesas tiende a disminuir, con una caída particularmente marcada en el caso de los hombres. Este patrón suele explicarse con una lógica del ciclo de vida. En las primeras etapas de la migración, la persona suele estar anclada a obligaciones familiares inmediatas en el país de origen: financiamiento del hogar que dejó atrás, deuda contraída para costear el viaje o el sostenimiento de padres y hermanos. Con el tiempo se acumulan fuerzas en sentido contrario: la integración económica y social en el territorio receptor, surgimiento o consolidación de un hogar en la nación de destino, el costo de la vivienda, crianza y educación de hijos en Estados Unidos y, eventualmente, el ahorro previsional para la vejez, detalla el texto. (DCA 07.10.26)
