Incertidumbre global moderará las inversiones

Los tomadores de decisiones, inversionistas y agentes económicos en Guatemala que participan en las relaciones productivas comienzan a ver con prudencia los posibles efectos del conflicto geopolítico internacional en Oriente Medio, ya que no hay certeza de cuándo pueda finalizar. Las previsiones de crecimiento de la economía guatemalteca, medida por el producto interno bruto (PIB), se mantienen intactas, con un crecimiento entre 3.1% y 5.1%, y un valor central de 4.1%, lo que confirmaría la resiliencia ante crisis internacionales, según la revisión llevada a cabo en abril último para 2026. Sin embargo, a medida que escale el conflicto bélico internacional o que se incrementen los incidentes en el Golfo Pérsico, habrá una repercusión global tanto política como económica, que se reflejaría en países con dependencia económica y que interactúan con EE. UU. Un panel de analistas consultados por Prensa Libre asevera que el conflicto entre Irán, Israel y EE. UU. no tiene una fecha definida para su finalización ni acuerdos de paz, lo que eleva el nivel de incertidumbre, aún más tras los efectos de la pandemia en el 2020. Además, EE. UU. entra en un periodo de elecciones legislativas en noviembre próximo, por lo que las presiones continuarán ante posibles resultados. En el contexto internacional, persiste el conflicto entre Rusia y Ucrania, así como la implementación de políticas arancelarias y migratorias por EE. UU., situaciones que siguen generando expectativas y que son asimiladas en Guatemala en los escenarios económicos del 2026 y del 2027. Sergio Recinos, expresidente del Banco de Guatemala (Banguat), partió en su análisis de que hace algunas semanas el Fondo Monetario Internacional (FMI), en sus reuniones anuales de primavera, revisó a la baja las proyecciones de crecimiento, que, a su juicio, no fueron tan significativas, pero comienzan a marcar otro escenario, con un nivel de incertidumbre más alto por el tema arancelario, el conflicto Rusia-Ucrania y ahora el de Oriente Medio. A diferencia de lo previsto, que el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel duraría un mes, no ocurrió así, por lo que ya suman dos meses, y a pesar de que hay negociaciones con avances y retrocesos, “realmente no se vislumbra una terminación en el corto plazo”. Esto puede significar que en cualquier momento se reactiven las operaciones bélicas. (PL 08.05.26)

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