China se introdujo en Guatemala en los últimos 30 años y amplió abismalmente la brecha comercial

La influencia de China en la región es un tema de moda, al menos en el ámbito político, donde EE. UU. protagoniza una cruzada en contra de la influencia del gigante asiático en América Latina. Altos funcionarios de Washington, como el secretario de Estado Marco Rubio, han externado su preocupación por los negocios que los países hagan con China, especialmente los relacionados con la tecnología, puesto que las naciones pueden ser fácilmente víctimas de espionaje, han asegurado. Juan Rodríguez, embajador de EE. UU. nominado para Guatemala (pendiente de ser confirmado por el Senado) dijo en una audiencia el pasado 28 de abril en la Comisión de Relaciones Exteriores que contrarrestar la influencia china será uno de los pilares sobre los que se fundamentará su gestión, de ser oficializado. «Creo que EE. UU. puede hacer mucho más para contrarrestar la maligna influencia de China«, enfatizó el diplomático, quien reconoció que si Guatemala se alineara al gigante asiático, sería un «golpe para la seguridad nacional» de su país. Guatemala no tiene relaciones diplomáticas con China. Desde hace casi un siglo reconoce a Taiwán como país soberano. Es de los pocos en el mundo que aún lo hacen. En Latinoamérica, Paraguay y Belice todavía reconocen a la isla. En Centroamérica, en este orden, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, El Salvador y, más recientemente, Honduras (2023), han establecido relaciones diplomáticas con Beijing, atraídos por las promesas de grandes inversiones, proyectos de infraestructura y un mercado de 1 mil 400 millones de potenciales consumidores. Pero la realidad termina siendo otra. El poder de China en el ámbito comercial, industrial y tecnológico es indiscutible; los países terminan por llenarse de productos chinos y aumentan poco sus exportaciones a China. Diversos sitios económicos en internet y publicaciones de prensa coinciden en que los países centroamericanos han acelerado sus importaciones chinas de manufactura, tecnología y maquinaria, mientras que las exportaciones aumentan muy lento y, con contadas excepciones, por lo general se trata de bienes primarios o de escaso valor agregado. (DCA 18.05.26)

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