Remesas: la nueva orden financiera de EE. UU. no las frena de golpe, pero las empuja a la sombra

La reciente orden ejecutiva emitida por el Gobierno de Donald Trump que obliga a mayores controles al sistema financiero que es utilizado principalmente por migrantes, tiene vertientes que la hacen ambigua. Analistas consultados por LHEconomía coinciden que en Washington no buscaba probablemente golpear las remesas, pero esas ambigüedades hacen pensar que puede terminar haciéndolo, y no por un impuesto directo, sino por la puerta de atrás: complicando la vida bancaria de millones de migrantes. Para Manuel Orozco, del Diálogo Interamericano en Washington, el problema está en que el documento no regula remesas de forma directa, pero apunta a dos frentes sensibles: el uso de empresas de servicios monetarios no registradas y el uso del ITIN —el número tributario individual— para abrir cuentas o acceder a crédito. Aquí está el nudo. El ITIN permite a los migrantes sin seguro social cumplir con el IRS (el ente recaudador americano) y bancarizarse. Hasta ahora, documentos como la matrícula consular o el pasaporte eran aceptados bajo la Ley Patriota para verificar la identidad. La nueva orden, sin embargo, señala el ITIN como un “factor de riesgo” de empleo ilegal. El economista Mario García Lara lo resume de forma clara. Los primeros en sentir el golpe serán los bancos estadounidenses, que verán subir sus costos de cumplimiento y se volverán más cautos para abrir cuentas y dar crédito. Los segundos serán los migrantes sin bancarizar, que tendrán que pagar tarifas más altas al usar remesadoras no bancarias. La paradoja es que, en el corto plazo, podríamos ver lo contrario de lo esperado. García Lara advierte que los migrantes ya bancarizados suelen acelerar sus envíos en las primeras semanas tras medidas antiinmigrantes, como un reflejo de precaución. El golpe, explica Rosario Martínez, coordinadora del programa Migración y Desarrollo de FLACSO, vendrá por la vía de los costos y los controles que esos mismos bancos estadounidenses tendrán que aplicar a sus plataformas. Eso obliga a las remesadoras aliadas a bancos a actualizar registros, cambiar procesos y sumar tecnología de cumplimiento. El cambio no es inmediato para el usuario, pero sí lo es en la factura.  (LH 27.05.26)

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