Guatemala, entre los países con menor aseguramiento de América Latina

Una enfermedad grave, un accidente o el fallecimiento del principal proveedor del hogar pueden cambiar por completo la estabilidad económica de una familia. Sin embargo, en Guatemala la mayoría de personas enfrenta estos riesgos sin contar con un seguro que les permita hacer frente a los gastos. Aunque existen seguros de vida desde menos de Q30 mensuales y planes básicos de asistencia médica a partir de Q115, el país registra uno de los niveles más bajos de aseguramiento en América Latina, según la Asociación Guatemalteca de Instituciones de Seguros (AGIS). El presidente de AGIS, José Guillermo López, explicó que esta situación refleja una combinación de factores económicos, culturales y de educación financiera que aún limitan el acceso de miles de guatemaltecos a este tipo de protección. De acuerdo con López, el índice de penetración de los seguros en Guatemala se sitúa alrededor del 1.4 % del Producto Interno Bruto (PIB), muy por debajo del promedio latinoamericano, que ronda el 3.1 %. «El nivel de protección financiera de las familias guatemaltecas sigue siendo bajo», afirmó. En el caso de los seguros de gastos médicos, únicamente uno de cada 34 guatemaltecos cuenta con una póliza, lo que equivale a cerca del 2.9 % de la población. «Esto evidencia una brecha de aseguramiento significativa. Ante un imprevisto, la protección suele descansar en las redes de apoyo familiares o en los ahorros propios, mecanismos valiosos pero que difícilmente absorben el impacto económico de un evento grave», señaló. En los seguros de vida la cobertura es mayor, aunque buena parte corresponde a seguros de saldo de deudores contratados junto con préstamos bancarios y no necesariamente a pólizas adquiridas de forma voluntaria. Para AGIS, la pandemia del COVID-19 marcó un antes y un después en la forma en que las personas perciben la importancia de contar con un seguro. López explicó que, históricamente, el mercado estaba dominado por los seguros de daños, como vehículos o infraestructura. Sin embargo, durante los últimos años los seguros de personas —vida, accidentes y gastos médicos— han ganado protagonismo y actualmente representan más del 50 % del volumen del negocio asegurador. «El COVID-19 generó un cambio estructural en la percepción del riesgo. Ello impulsó una mayor conciencia sobre la importancia de contar con protección ante imprevistos de salud o fallecimiento», indicó. No obstante, reconoce que el crecimiento todavía enfrenta obstáculos importantes. Entre ellos mencionó la baja cultura del seguro, la alta informalidad laboral y los ingresos variables de una parte importante de la población, factores que dificultan que muchas familias incorporen este tipo de protección dentro de su presupuesto.  Para ampliar el acceso a los seguros, AGIS considera necesario impulsar productos más accesibles, como los microseguros, fortalecer la digitalización de los servicios y ampliar las campañas de educación financiera. La asociación sostiene que el desafío no pasa únicamente por vender más pólizas, sino por construir una cultura de prevención que permita a las familias proteger su patrimonio antes de enfrentar una emergencia. (LH 16.07.26)

 

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