La sequía obliga a Guatemala a depender más de la energía térmica y pone a prueba su matriz energética
La sequía asociada al fenómeno de El Niño ya impacta al sistema eléctrico de Guatemala. Hasta el 5 de agosto recién pasado, el 46% de la energía generada en el país provino de plantas térmicas a vapor, una señal de la menor disponibilidad de recursos hídricos. Según datos del Administrador del Mercado Mayorista (AMM) ese 46% se convierte en el pilar que cubre la demanda de electricidad, pero ese peso inusual de la generación térmica evidencia lo que ya advertía el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala (Insivumeh): desde mayo las temperaturas están por encima del promedio histórico. El Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) proyecta un fenómeno de El Niño de alta intensidad entre octubre y diciembre, con más calor y menos lluvia. Ante ese escenario, la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE), el Instituto Nacional de Energía (INDE) y la Asociación de Generadores con Energía Renovable (AGER) advierten que Guatemala debe acelerar la incorporación de energías renovables, la conservación de cuencas y el uso de sistemas de almacenamiento con baterías para fortalecer la seguridad energética. “Normalmente cuando ocurren eventos como este del Niño disminuyen las lluvias y disminuye la generación hidroeléctrica. Pero se compensa con otras energías que sí están disponibles, sobre todo las térmicas”, explicó Luis Ortiz, Presidente de la CNEE. (LH 10.08.26)
