Cuestionan estructura del presupuesto estatal
El proyecto de presupuesto del Estado para el período 2024 contempla un 65% para gastos de funcionamiento; 18.4% para inversión y 16.6% para deuda pública. Ello, porque entre los períodos gubernamentales de 1996 al 2011 el porcentaje asignado para la inversión se mantenía entre 28% y 32%, y el funcionamiento variaba entre 51% y 58% refiere una recopilación de información, citada por Jorge Lavarreda, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien). María Antonieta del Cid, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Rafael Landívar (URL), sitúa ese cambio a partir del año 2008: Entre los años 2003 y 2007, el 53% era funcionamiento, 32% gasto de inversión y un 12.6% se asignaba a servicios de la deuda pública. Sin embargo, a partir de 2008 comenzó a aumentar la proporción del funcionamiento, registrándose una disminución en particular en la inversión, que ya para 2011 había bajado a 26% y continuó esta tendencia en los siguientes años, comentó. Tanto Lavarreda como Del Cid coinciden en que ese cambio se debió a varios factores y el aumento en la masa salarial es uno de ellos. Mucho de esos incrementos se derivan de negociaciones de pactos colectivos en varias dependencias y sectores, en especial en educación y salud, aparte de la incorporación a planilla de maestros y otros trabajadores que se encontraban bajo renglones de contratación temporal. El rubro de remuneraciones tuvo, entre 2008 y 2018 un incremento anual promedio de 10%, añadió la decana, quien también fue ministra de Finanzas y presidenta del Banco de Guatemala. Añade la implementación de los programas de protección social como las transferencias condicionadas, la bolsa de alimentos, comedores solidarios y otros, que se implementaron durante el gobierno de Álvaro Colom. Edgar Balsells, consultor independiente y exministro de Finanzas, se refirió a la asignación para inversión en obra pública que no solo se trata de un bajo porcentaje, “sino lo que es escandaloso es a donde se va ese dinero, ya que de alrededor de Q22 mil millones, solo Q4 mil millones se van a Comunicaciones y el resto se destina a obras hormiga de entidades, Consejos de Desarrollo y municipalidades, que no cuentan con estudios técnicos”. (Prensa Libre 05.09.23)
