Nuevos nombramientos en Banguat y SIB en el 2026 serán clave para estabilidad financiera
Una de las elecciones de segundo grado programadas para el próximo año en el área económica será la designación del nuevo presidente del Banco de Guatemala (Banguat), quien a la vez preside la Junta Monetaria (JM) así como la elección del titular de la Superintendencia de Bancos (SIB). El actual presidente del Banguat, Álvaro González Ricci, y el de la SIB, Saulo De León Durán, concluirán su mandato el 30 de septiembre de 2026 a las 24 horas, por lo que comenzará un proceso de relevo a cargo del presidente Bernardo Arévalo. La elección de la autoridad monetaria es considerada el cargo más importante del área económica en Guatemala, tanto por el manejo interno de la inflación como por su relevancia ante el sistema financiero nacional e internacional, según escribió el columnista José Molina Calderón. Por ley, el mandatario deberá realizar en septiembre de 2026 la designación para el Banguat y la SIB. En el caso de la Superintendencia, la elección se hará a partir de una terna de profesionales. La importancia de los futuros nombramientos que realice el gobernante ya comienza a llamar la atención de analistas de centros de investigación, quienes coinciden en que deben ser personas conocedoras las que ocupen los cargos de dirección en esas instituciones, alejadas de la política partidista. Hugo Maul, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), consideró que se trata de un asunto fundamental: contar con instituciones fuertes, regidas por normas y de carácter impersonal, que actúen de manera predecible. En ese sentido, señaló al banco central como una de las instituciones clave. “La persona que llegue debe tener conocimientos técnicos, pero sobre todo credibilidad y confianza, de manera que pueda transmitir certeza a los agentes económicos y a los mercados”, afirmó Maul. Agregó que debe tratarse de alguien que comprenda cómo funciona el Banguat y sus estructuras. Lo mismo ocurre con la Superintendencia de Bancos (SIB), que desempeña un papel igualmente importante dentro de la institucionalidad económica. (PL 1.10.25)
