Centroamérica es como un «oasis de crecimiento» en medio de la incertidumbre mundial por la guerra, según BCIE
Centroamérica aparece como un «oasis de crecimiento» en un mundo marcado por la incertidumbre, lo que constituye una oportunidad que debe aprovechar esta región de cerca de 50 millones de habitantes y grandes retos de toda índole por delante, afirma la presidente ejecutiva del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Gisela Sánchez. El conflicto armado en Oriente Medio, la guerra de Ucrania y los aranceles de Estados Unidos, son los puntos más visibles de las tensiones geopolíticas y comerciales que han abierto un período de «mucha incertidumbre global», comenta Sánchez en una entrevista con EFE en la capital de Panamá. En este contexto «tenemos que ver a Centroamérica como un pequeño oasis de crecimiento. Estamos esperando y proyectando para este año un crecimiento (económico) superior inclusive al del resto de América Latina. Estamos en este momento en un nivel de estabilidad, inclusive mayor que en otras partes del mundo», argumenta esta profesional costarricense, con amplia trayectoria en el sector empresarial y de la banca. Las proyecciones de multilaterales y analistas sitúan en alrededor del 3 % la expansión del producto interno bruto (PIB) de Centroamérica para este 2026, por encima del 2.2 % de América Latina que calcula el Fondo Monetario Internacional (FMI). «Es momento de aprovechar esta oportunidad, de mostrar a la inversión extranjera directa que se puede hacer negocios acá, en Centroamérica, y aprovechar este buen momento», añade la líder del multilateral centroamericano, que cuenta con la calificación de AA+ por S&P Global Ratings y Japan Credit Rating Agency. Los seis países de habla hispana de Centroamérica recibieron en 2024 un total de $13,533 millones en inversión extranjera directa (IED), un 16.6 % más que el año anterior, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). La presidente del BCIE no rehúye la realidad de Centroamérica, que sigue enfrentando retos estructurales para combatir la pobreza y la baja productividad, a los que deben sumarse otros derivados de la coyuntura actual, como es el alza de los combustibles o el efecto de la guerra arancelaria. (eleconomista.net 19.03.26)
