Nuevas perspectivas para el sector cárnico en México y Centroamérica

En México, de acuerdo con el Consejo Mexicano de la Carne, el consumo total alcanzó los 10.7 millones de toneladas al cierre de 2024, con un crecimiento proyectado del 4.6% para finales de 2025. El consumo per cápita se sitúa cerca de los 82 kg por persona. El pollo es la proteína favorita por su asequibilidad con un 43 por ciento en su preferencia. Se proyecta que para 2025 su consumo crezca un 3% adicional debido a que los precios de la res y el cerdo han subido más rápidamente. Con respecto a la res, Aunque es altamente valorada, tiene una aceptación del 22 por ciento, aunque se anticipa una ligera desaceleración para 2026 debido a la presión en los precios. La carne de cerdo ha ganado terreno significativamente gracias a importaciones competitivas y una mejora en la percepción de salud del producto y junto con las carnes frías se encuentran cada uno en el 16 por ciento de las preferencias de los comensales mexicanos. En el caso de Centroamérica, países como Honduras, Guatemala y Costa Rica han registrado aumentos récord de hasta un 22 por ciento en volumen de importación en productos cárnicos, reflejando una transición hacia dietas con mayor contenido proteico y el crecimiento del sector de servicios, tanto en hoteles como restaurantes. La región se ha convertido en un destino crítico para las exportaciones norteamericanas. El valor de las importaciones cárnicas en Centroamérica subió un 25%, alcanzando los 377.5 millones de dólares solo en cerdo, lo que indica que el consumo cárnico es un indicador directo de la salud del consumo privado en estas naciones. Sin duda y de acuerdo a datos de organismo mexicano denominado Instituto Nacional de Estadística, Geografía en Informática (INEGI), la industria cárnica es un motor de crecimiento que compensa, en ocasiones, la volatilidad de otros sectores primarios como la agricultura afectada por sequías. (forbescentroamerica.com 27.04.26)

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