El crédito en Centroamérica se está construyendo dentro de las billeteras digitales
Centroamérica tiene una particularidad que la distingue de cualquier otra subregión de América Latina, y es que ninguna otra economía depende tanto, en proporción, del dinero que entra desde afuera. En 2025, Guatemala, El Salvador y Honduras recibieron en conjunto USD 47,730 millones en remesas familiares, un 20% más que el año anterior, y la subregión concentró el 31.8% de todas las remesas que llegaron a América Latina y el Caribe, liderando el crecimiento del continente. Ese flujo, más que cualquier otro dato, es el que define el punto de partida de la conversación sobre crédito digital en la región. El problema es que ese dinero, en su mayoría, no se queda dentro del sistema financiero el tiempo suficiente como para generar valor más allá de la transacción inmediata. De acuerdo con Mastercard, entre el 70% y el 80% de quienes reciben remesas en Centroamérica retiran el efectivo apenas les llega, incluso cuando el envío se hizo a través de una cuenta bancaria, una billetera digital o una tarjeta. La infraestructura para mover el dinero de forma digital ya existe, pero lo que todavía falta es la capa que incentive a las personas a mantener esos fondos dentro del sistema mediante productos y servicios que les aporten valor, convirtiendo ese movimiento en un historial financiero aprovechable. La inclusión financiera en Centroamérica avanza a ritmos distintos según el país. Mientras algunos mercados han logrado una mayor integración de la población al sistema financiero formal, otros continúan enfrentando barreras relacionadas con el acceso a cuentas, medios de pago y productos de crédito. Al mismo tiempo, la expansión de las billeteras digitales está modificando el panorama regional al incorporar a segmentos que históricamente habían permanecido al margen de la banca tradicional. (forbescentroamerica.com 27.07.26)
