Crecen protestas globales por el exceso de turistas
Los viajes se están disparando, impulsados por las ganas de compensar después de la pandemia. Quien haya estado observando este verano de “sobreturismo” ha visto las consecuencias en distintas partes del mundo: colas de tráfico, reportes de trabajadores de hospitalidad viviendo en carpas y protestas “antiturismo” en que personas hostigan a visitantes en restaurantes o, como ocurrió en Barcelona en julio, disparándoles con pistolas de agua. Las demostraciones son ejemplo de los locales usando el poder de sus números y las redes sociales para darle a sus líderes un ultimátum: gerencien mejor este tema o ahuyentaremos a los turistas, y los $11.1 billones que traen cada año. Culpan a los turistas de problemas como el aumento en los precios de las viviendas, el empeoramiento del tráfico y la escasez de agua. Algunas ciudades han empezado a fomentar el “turismo de calidad”, definido generalmente como un turismo en que los visitantes muestran más consideración hacia los locales, sin tanta borrachera, tomadera de selfies y otras conductas indeseadas. “El sobreturismo es quizás un fenómeno social también”, según un análisis para la Organización Mundial del Comercio escrito por Joseph Martin Cheer de la Universidad de Sydney Occidental y Marina Novelli de la Universidad de Nottingham. Para fines de marzo, reportó la agencia, más de 285 millones de personas habían viajado internacionalmente por turismo, un 20% más que en el primer trimestre del 2023. Europa siguió siendo el destino más visitado. El World Travel & Tourism Council proyectó en abril que 142 de los 185 países que analizó fijarían récords de turismo, para ingresos totales de $1.1 billones y generando 330 millones de empleos. (eleconomista.net 26.08.24)
