El impuesto a las remesas desde EE. UU. y los tres escenarios que planteó el Banguat
El Banco de Guatemala estima que el nuevo impuesto de 1% a las remesas aprobado en EE. UU. tendría un impacto macroeconómico mínimo. Aunque podría reducir los envíos en $234.5 millones, no afectaría el crecimiento estimado del PIB para el 2026. Sin embargo, sí repercutiría en los ingresos disponibles de las familias receptoras. El presidente de la Junta Monetaria y del Banco de Guatemala, Álvaro González Ricci explicó que el impacto del impuesto de 1% a las remesas familiares, aprobado ayer por el Senado de Estados Unidos, tiene poco efecto a nivel macroeconómico. Sin embargo, existen tres escenarios posibles que los cuerpos técnicos del Banco de Guatemala han estimado y son los siguientes: 1) Que los compatriotas en Estados Unidos absorban el monto del impuesto. En ese caso, no habría impacto económico en el país. 2) Que el impuesto sea absorbido por los beneficiarios de las remesas, quienes destinarían parte del dinero —usualmente dirigido al ahorro o la inversión, principalmente en vivienda— a cubrir el tributo. Así mantendrían su consumo constante. Dado que las remesas inciden directamente en el consumo privado, que es el principal componente del PIB, si este no disminuye, la actividad económica tampoco se vería afectada de forma considerable. 3) Que ni los compatriotas en Estados Unidos ni los beneficiarios en Guatemala puedan absorber el monto del impuesto. En este escenario, las remesas familiares para el 2026 serían $234.5 millones menores, lo que significaría que, en lugar de recibir $23 mil 446 millones, ingresarían $23 mil 211.5 millones. Esto representaría el 0.19% del PIB nominal, cifra que no modificaría la tasa de crecimiento económico real estimada para el 2026, que se mantendría en 3.9%. González Ricci afirma que como se ha destacado en otras ocasiones, aunque el impacto macroeconómico no es sustancial, sí es relevante a nivel de los hogares que reciben remesas y de los compatriotas en Estados Unidos. Para ellos, el ingreso disponible disminuye, lo cual afecta sus bolsillos y, por supuesto, su capacidad de consumo. (PL 02.07.25)
