Nuevo presidente de la Fed, entre la presión de Trump y la subida de precios en EUA

Kevin Warsh se convirtió la semana pasada en el decimoséptimo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, gracias a la aprobación del Senado y tras ser propuesto por Donald Trump. Warsh encara ahora el reto de contentar al mandatario, que pide más flexibilización, y neutralizar el impulso inflacionario insuflado por la guerra contra Irán. En un momento en que Trump pide tipos de interés mucho más bajos, el exfinanciero y exgobernador de la Fed, de 56 años, ha seguido insistiendo, después de que el mandatario lo nominara en enero, en mostrarse públicamente como un halcón en lo que se refiere al control estricto de las subidas de precios, así como alguien contrario a prolongar las políticas expansivas en el tiempo. En ese sentido, ha criticado con dureza por su manejo de la pandemia y la pospandemia a la Fed, liderada por su antecesor Jerome Powell, al que acusa de permitir que la economía se sobrecalentara en exceso al mantener los tipos cercanos al 0% durante casi dos años. Nacido en la capital del estado de Nueva York, Albany, en 1970, Warsh se licenció en Políticas Públicas en Stanford y en Derecho por Harvard y cursó un posgrado en finanzas y economía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) antes de aterrizar en Wall Street en 1995. Fue vicepresidente y director ejecutivo en el área de fusiones y adquisiciones en Morgan Stanley hasta 2002, cuando George W. Bush lo nombró asistente especial para política económica y secretario ejecutivo del Consejo Económico Nacional, donde se ocupó de mercados de capitales, regulación financiera y seguros. Tras ser nominado por Bush, Warsh fue miembro entre 2006 y 2011 de la Junta de Gobernadores de la Fed, donde ya se labró una reputación como defensor de una firme disciplina a la hora de controlar los impulsos subyacentes de inflación. Después de que Trump lo nominara oficialmente para liderar la Fed en enero, Warsh optó por defender además, ante el Comité Bancario del Senado, la necesidad de que el banco central no se adentre, en ámbitos que, según él, no le corresponden, como pueden ser las políticas contra el cambio climáticos y otros debates sociales, como según él ha sucedido durante el mandato de Powell. (eleconomista.net 18.05.26)

 

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