Panamá apuesta por convertirse en el Silicon Valley de Latinoamérica

América Latina cuenta con más de 650 millones de habitantes, emprendedores capaces de competir internacionalmente, corporaciones que necesitan innovar y una industria de capital de riesgo cada vez más sofisticada. Sin embargo, todavía enfrenta una limitación estructural: sus principales actores se encuentran dispersos entre diferentes países, ciudades y comunidades. Existen núcleos de innovación relevantes en toda la región, pero todavía falta un punto de encuentro capaz de conectarlos de manera permanente. Un lugar donde una startup colombiana pueda encontrarse con un fondo mexicano, una corporación panameña, talento brasileño y oportunidades de expansión hacia Centroamérica y el Caribe. El costo de esa dispersión no es abstracto y lo termina pagando el emprendedor. En Panamá, el 31.1% de los adultos declara estar iniciando un emprendimiento, una de las tasas más altas del continente. Menos del 5% llega a consolidarse como empresa establecida. La distancia entre esas dos cifras no se explica por falta de talento ni de ideas, sino por lo que tarda un fundador en encontrar, uno por uno y por separado, al inversionista, al primer cliente corporativo, al talento técnico y a la ruta de expansión que necesita. Es aquí donde imaginamos el futuro de Panamá, una empresa Brasileña, un inversionista mexicano, un talento panameño en proximidad de una conversación bajo el mismo techo. Panamá reúne condiciones singulares para acortar esa distancia. Su posición geográfica, conectividad internacional, economía dolarizada, estabilidad y vocación histórica como plataforma de comercio y servicios le permiten aspirar a una nueva función regional: convertirse en el hub desde el cual se conecte y escale la innovación latinoamericana. La oportunidad no consiste en competir con Bogotá, São Paulo, Ciudad de México, Buenos Aires o Santiago. Consiste en conectarlas. (forbescentroamerica.com 09.09.26)

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